ecientemente, The Insider se reunió con el equipo de desarrollo de World of Warcraft para saber más sobre la ciudad de Lunargenta, una de las dos nuevas capitales que aparecerán en World of Warcraft: The Burning Crusade. Lee a continuación para saber más sobre las ideas que llevaron al levantamiento de la capital de los Elfos de Sangre, y su renacimiento de las cenizas de la Tercera Guerra…

La ciudad marcada


a rica y detallada historia de la ciudad de Lunargenta ofreció al equipo de desarrollo una amplia gama de posibilidades para recrear la mística capital de los elfos de sangre. Uno de los temas centrales de Lunargenta es el hecho de que es la descendiente de la que fuera orgullosa metrópolis de los elfos. Cuando Arthas y la Plaga atravesaron las defensas de Lunargenta durante la Tercera Guerra (un trágico acontecimiento que ocurrió en el periodo de tiempo relatado en Warcraft III: The Reign of Chaos), abrieron un sendero de destrucción a través de la ciudad y de sus alrededores. En The Burning Crusade, esto se traduce en una ciudad dividida. La capital de los elfos de sangre está dividida en dos partes, una de las cuales ha sido restaurada hasta lograr su antiguo esplendor, mientras que la otra ha sido abandonada y está en ruinas.

Antes de la llegada de la Plaga, la ciudad de Lunargenta era el corazón y la capital de Quel’Thalas, el reino mágico de los elfos nobles. Quel’Thalas era un santuario idílico en el que los elfos nobles realizaban sus estudios arcanos. Durante casi siete milenios, el reino elfo y su capital permanecieron, y tantos sus pobladores como su territorio florecieron. Pero todo esto cambió cuando la Plaga reclamó la posesión más preciada y sagrada de la nación élfica: las energías arcanas de la Fuente del Sol, situada en el mismísimo corazón de Lunargenta. En el momento en que Arthas y su ejército de no muertos se dirigió hacia el sur, no quedaba nada en Quel’Thalas, al menos nada vivo.

El equipo de desarrollo quería reflejar este acontecimiento clave en la historia de los elfos de la sangre en el diseño de Lunargenta. En cierta forma, este diseño nos sirve para apreciar la psique de los elfos de la sangre puesto que, como veremos, no todo es correcto en la recientemente reconstruida capital.

Espejito, espejito...


ómo es la arquitectura de los elfos de la sangre? En los anteriores juegos de Warcraft, los jugadores sólo pudieron ver de pasada las magníficas construcciones de los elfos nobles de Azeroth. Mientras los jugadores lideraban sus ejércitos a través de los bosques de Quel’Thalas, o se batían contra las defensas de los elfos nobles en Warcraft III, pudieron ver brevemente algunas de las estructuras élficas. En The Burning Crusade tendrán la oportunidad de observar de manera más detenida el estilo de vida de los elfos de la sangre.

Los elfos de sangre están atrapados en su lucha contra la sed de magia, entre controlar este deseo o dejar que el deseo les controle a ellos, y esta lucha interior queda reflejada en la ciudad de Lunargenta. Una parte en ruinas, y la otra devuelta a su antigua gloria; magnífica en el exterior, y peligrosamente oscura en su interior. Pequeños detalles como las macetas flotantes o el omnipresente brillo verdoso subrayan la idea de que los gobernantes de esta ciudad están completamente borrachos de magia. Pero los detalles más interesantes se revelan a los jugadores cuando estos exploran la ciudad con mayor detenimiento. Más allá de las ricas avenidas, tras las lujosas cortinas, hay interiores oscuros y tenebrosos, y aquellos que se aventuran en la otra cara de Lunargenta pueden descubrir que las bellas fachadas sólo sirven para ocultar la verdadera y más siniestra cara de la ciudad.

Pongamos que hablo de Lunargenta


l equipo de desarrollo examinó con detenimiento las ciudades originales de Word of Warcraft al diseñar Lunargenta, y las lecciones que habían aprendido a lo largo de toda la evolución del juego. Una de las principales lecciones que se habían aprendido era que la mayoría de los jugadores tienden alrededor de los puntos de mayor interés, tales como las posabas, los buzones, las casas de subastas, bancos, y rutas de vuelo. Esto se puede traducir en una ralentización del juego para muchos, y más de un héroe ha caído en la infame zanja de Forjaz debido a esto. El equipo de desarrollo afrontó este problema de forma que los tradicionales puntos de atracción quedasen diseminados. Lunargenta tiene dos casas de subastas, dos bancos, dos posadas y 11 buzones de correo. Además, el maestro de vuelo se encuentra en las afueras de la ciudad, de forma que los recién llegados no se encuentran en medio de una multitud de jugadores al llegar a su destino.

Otro punto importante relacionado con el control de las masas era saber como se podía mejorar el “flujo” dentro de una ciudad virtual. Tomemos Entrañas como ejemplo. La ciudad fue diseñada siguiendo una disposición circular, y en general funciona muy bien. Sin embargo, algunas “ayudas visuales” son de gran ayuda para que los jugadores sepan inmediatamente en donde se encuentran. El distrito de los brujos, por ejemplo, tiene unos distintivos colores oscuros, mientras que el lugar del instructor de cazadores está marcado con una impresionante estatua de oro de una cazadora elfa en el exterior del edificio. Además, la Aguja de la furia del Sol es un importante punto de referencia que puede orientar a los jugadores en su camino por la ciudad. No importa donde esté el jugador, la silueta de esta impresionante estructura será siempre visible en la distancia.

Las cosas pequeñas


hora que hemos comentado algunos de las ideas y temas básicos de Lunargenta, echemos un vistazo a algunos de los pequeños detalles que hacen que esta ciudad cobre vida.

Los que jugaron a Warcraft III posiblemente recordarán que los elfos nobles usaban gólems para proteger la Fuente del Sol. Los elfos de sangre continúan haciéndolo, y usan gólems para patrullar las calles de ciudad. Estos gólems son un poco más avanzados (y más brillantes) que los protectores originales de Lunargenta. Estos guardianes animados mágicamente recuerdan constantemente a todos la presencia del salvador y líder de la ciudad, el príncipe Kael’thas, recitando extractos de cuidada propaganda. Esto evita que los ciudadanos de la ciudad olviden a quien le deben absoluta lealtad. Por las calles de Lunargenta también caminan algunos exclusivos PNJ, como dos magos trabados en un combate polimórfico, o los emisarios diplomáticos que representan a la horda (un reflejo de los recientes cambios en la lealtad a las facciones).

Otro gran desafío en el diseño de la ciudad de Lunargenta era hacerla muy visitada, incluso por los jugadores de niveles más altos. La mayoría de los elfos de la sangre pasarán mucho tiempo en Lunargenta entre los niveles seis y veinte, pero habrá muchas misiones en la ciudad hasta el nivel 70. Por eso, Lunargenta y Entrañas estarán unidas por un portal situado en las afueras de las murallas de la capital de los Renegados, lo cual permitirá a los jugadores apearse del zeppelín y teletransportarse directamente a la capital de los elfos de sangre.

“La luna, el cielo y el agua, reconstruidos, como un cofre de oro…”


unargenta es una ciudad de contrastes, en la que la belleza y el horror conviven, en donde las esperanzas de un brillante presente son ensombrecidas por los oscuros recuerdos de un pasado torturado. Las fuerzas demoníacas y los misterios mágicos abundan por las calles, y la aventura está sólo a un susurro de distancia. El equipo de desarrollo ha querido construir una ciudad en la que se incluyan los sólidos conceptos de diseño que muestran las otras capitales de Azeroth, fundiéndolos con nuevas y emocionantes ideas. Blizzard aguarda con gran interés para ver tus primeros pasos por las soleadas calles del Bazar, tus cautelosos paseos por el Frontal de la Muerte, y tu primera visión de las magníficas fuentes de la Corte del sol.