Historia de World of Warcraft

Tribus de trols de la selva

Por lo general, historiadores y médicos clasifican a los trols en cuatro categorías: trols de bosque, trols de selva, trols de hielo y trols de arena.

A continuación podrás aprender más acerca de los diferentes tipos de trols de selva: Sangrapellejo, Lanza Negra, Gurubashi, Rompelanzas, y Machacacráneos

Los Atal'ai

Lugar: Pantano de las Penas (en el Templo de Atal'Hakkar) y Zul'Gurub

Tipo: Trols de selva

Líder: Jammal'an el Profeta

Historia: Tras el Gran Cataclismo, los trols del Imperio Gurubashi vivieron tiempos de desesperación y pidieron ayuda al dios Hakkar, también conocido como el Cazador de Almas. Hakkar otorgó a los trols gran poder, pero a cambio este dios sediento de sangre exigió sacrificios.

Sus exigencias aumentaron rápidamente y cada vez era más impaciente con sus leales sacerdotes, los Hakkari. Les pidió que buscasen una forma de invocarle físicamente al mundo para que pudiese drenar la sangre de sus víctimas directamente. La mayoría de los Hakkari estaban aterrorizados con la idea pero los Atal'ai, una pequeña facción extremista de los Hakkari, decidió cumplir el deseo de Hakkar.

Antes de que los Atal'ai pudiesen completar al invocación, los otros trols de selva, incluyendo a los Hakkari, se levantaron en una revuelta contra el cruel dios. Incluso la tribu de los Zandalar se vio envuelta en el conflicto, que terminó con la destrucción del avatar de Hakkar. Expulsados de las selvas, los Atal'ai fueron perseguidos casi la extinción. Solo un pequeño grupo de Atal'ai escapó al Pantano de las Penas, donde construyeron un importante templo a su dios en secreto: el Templo de Atal'Hakkar.

Los Atal'ai sabían que necesitaban a muchos individuos para conseguir su objetivo. Afortunadamente su inquebrantable lealtad hacia Hakkar complació mucho al dios y a cambio este les enseñó nueva magia oscura, incluida la nigromancia. En una serie de misiones furtivas y secretas, los fanáticos trols recuperaron los cadáveres de los Atal'ai que habían caído en la batalla o a habían conocido la muerte en su trayecto a las tierras pantanosas. Haciendo uso de lo que Hakkar les había enseñado los Atal'ai convirtieron a sus hermanos caídos en no-muertos y los pusieron a trabajar.

Los Hakkari, también, fueron asesinados o exiliados por las maldades que habían hecho en nombre de Hakkar, a pesar de haber luchado contra los Atal'ai. Con gran amargura y desesperación, los Hakkari supervivientes siguieron el rastro de los Atal'ai hasta el Pantano de las Penas y prometieron ayudar a los Atal'ai a invocar a Hakkar en Azeroth. Satisfechos con el evidente sufrimiento de los Hakkari, los Atal'ai acogieron a sus antiguos hermanos en el templo. Aún así, Hakkar no había olvidado la traición cometida en su día por los Hakkari al oponerse a su reaparición en Azeroth, así que el sediento dios tomaba en más consideración a los leales Atal'ai. Ambos grupos invirtieron todos sus esfuerzos en para poder hacer posible la aparición de Hakkar en el mundo físico.

El Dragón Aspecto verde, Ysera la Soñadora, enseguida se enteró de los planes de los malvados sacerdotes y aplastó el templo bajo las marismas.

Jammal’an el Profeta, líder de los Atal'ai, le dijo a su gente que si conseguían invocar la forma física de Hakkar en Azeroth, el dios les otorgaría la inmortalidad. Los Atal'ai y los Hakkari no perdieron el tiempo y enviaron a sus sacerdotes más preparados a Zul'Gurub, donde sus esfuerzos al fin no fueron en vano. Varios espías han confirmado la presencia del temible Cazador de Almas en el corazón de las ruinas.

Según varios informes, Hakkar ha doblegado la voluntad de cinco sumos sacerdotes de los dioses primigenios trol. Incapaces de oponerse a sus deseos, los sacerdotes canalizan el poder de sus dioses en Hakkar. Solo con la muerte de estos sacerdotes se puede sesgar la conexión que aumenta drásticamente el poder de Hakkar mientras drena el poder de los otros dioses.

Los rumores de la presencia de Hakkar han llegado hasta la tribu Zandalar en los Mares del Sur y se han mostrado horrorizados al descubrir la noticia de la esclavización de sus congéneres, los sumos sacerdotes Zandalari. Por ello, el rey Rastakhan ha enviado emisarios de la isla de Zandalar hasta los Reinos del Este, donde los trols reclutan campeones de todas las razas de Azeroth con la esperanza de derrotar de nuevo a Hakkar.

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Tribu Sangrapellejo

Lugar: Vega de Tuercespina (principalmente en el noroeste)

Tipo: Trols de selva

Líder: Gan'zulah

Historia: Los Sangrapellejo se escindieron del Imperio Gurubashi tras la derrota de Hakkar el Cazador de Almas. Las diversas tribus reclamaron territorios en las vastas selvas de la Vega de Tuercespina pero rápidamente empezaron a luchar unas contra otras.


La tribu Sangrapellejo ha establecido su asentamiento desde entonces al noroeste de Tuercespina. Hasta el día de hoy, los Sangrapellejo han repelido a todo invasor, incluida la tribu cercana Machacacráneos, para no perder la hegemonía sobre los territorios que han tomado. Los Sangrapellejo desprecian a la tribu Lanza Negra que es la única tribu de trols de selva que se ha unido a la Horda.



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Tribu Lanza Negra

Lugar: Principalmente en Durotar, pero también en otros lugares del mundo

Tipo: Trols de selva

Líder: Vol'jin

Historia: Los Lanza Negra se escindieron del Imperio Gurubashi tras la derrota de Hakkar el Cazador de Almas. Las diversas tribus reclamaron territorios en las vastas selvas de la Vega de Tuercespina pero rápidamente empezaron a luchar unas contra otras. Con el tiempo, la tribu Lanza Negra, que era inferior en número a la mayoría de otras tribus, fue expulsada del continente y estableció su asentamiento en una isla desierta remota.

Antes de que estallara la Tercera Guerra, el valeroso orco Thrall escapó de su esclavitud y reunió a su gente en una nueva Horda. En lugar de intentar construir un hogar en los Reinos del Este, decidió liderar una Horda revitalizada a través del mar hacia Kalimdor. Por el camino, una violenta tormenta obligó a las embarcaciones a buscar refugio en la cala de una isla cercana. El anciano líder de los trols Lanza Negra, Sen'jin, acogió a los orcos recién llegados.

Pronto, un grupo de múrlocs capturó a Sen'jin, a Thrall y a otros orcos y trols. Thrall consiguió escapar de su celda y liberó a otros cautivos, pero a pesar de su gran esfuerzo un brujo múrloc logró sacrificar a Sen'jin a una misteriosa bruja del mar. Herido de muerte, Sen'jin reveló que había visto una visión según la cual Thrall lideraría a los Lanza Negra fuera de la isla.

La bruja del mar montó en cólera por la masacre de sus esbirros y por haber manchado su santuario e invocó fuertes olas para que abatieran la isla. Haciendo caso omiso, Thrall y su ejército consiguieron vencer a más atacantes múrloc, reparar su embarcación y recuperar una cierta cantidad de supervivientes trols.

En honor de Sen’jin, Thrall ofreció a los Lanza Negra un lugar en la Horda y un santuario en el reino donde planeaba establecerse dentro de Kalimdor. Vol'jin, el hijo de Sen’jin, tomó el control de la tribu Lanza Negra y aceptó la oferta de Thrall. Tras la marcha de los orcos, un gran grupo de trols Lanza Negra partió también hacia Kalimdor. Vol'jin y el resto de la tribu capearon la rabia de la bruja del mar, tomaron todos los suministros que pudieron y se unieron a sus hermanos apenas un año más tarde en la nueva nación orca, Durotar. Se crearon un hogar en las Islas del Eco, junto a la costa sureste.

Los Lanza Negra no vivirían en paz durante mucho tiempo. Tras la Tercera Guerra, el almirante general Daelin Valiente lideró una gran flota de embarcaciones contra el ejército de Thrall en Durotar. Los trols, tras sufrir un gran ataque, se vieron obligados a refugiarse en Durotar continental, pero la Horda consiguió vencer al desorientado almirante.

Aliviados, los trols Lanza Negra comenzaron a volver a las Islas del Eco y fue entonces cuando fueron traicionados por uno de los suyos. Un médico brujo llamado Zalazane usó magia negra para asaltar a varios trols, robarles la voluntad y obligarles a obedecerle. A medida que su influencia se extendía, su ejército aumentaba, mientras el número de Lanza Negra libres menguaba. Por miedo a que todo su pueblo cayese bajo la influencia de la insidiosa brujería de Zalazane, Vol'jin ordenó que la tribu abandonase las Islas del Eco.

Hoy en día los Lanza Negra y sus aliados a menudo atacan las tierras de Zalazane en las Islas del Eco, determinados a recuperar el que fue el primer hogar de los trols en Kalimdor. Mientras tanto, Zalazane no ha abandonado la idea de someter a la tribu por completo y continúa enviando a sus trols al continente para arrastrar a más Lanza Negra bajo su influjo.

Al ser la única tribu de trols de la Horda, el resto de trols considera a los Lanza Negra como enemigos, exceptuando a los Sañadiente. Los Lanza Negra devuelven el sentimiento y sienten un odio especial por los demás trols de selva, ya que no olvidan que fueron expulsados de la Vega de Tuercespina.

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Tribu Gurubashi

Lugar: Tuercespina (principalmente en Zul'Gurub)

Tipo: Trols de selva

Líder: Señor sangriento Mandokir

Historia: Ya establecido mucho antes del Gran Cataclismo, el Imperio Gurubashi tomó su nombre de la tribu trol más fuerte por entonces. Los trols de selva gobernaron las selvas del sur del antiguo Kalimdor hasta la primera invasión de la Legión Ardiente, que provocó el caos y la destrucción por el continente y culminó con el Gran Cataclismo.

Los largos siglos que siguieron al Gran Cataclismo fueron difíciles para la raza trol. Los trols de selva, avocados a un final de desesperación, optaron por pedir ayuda al dios Hakkar, también conocido como el Cazador de Almas. Hakkar otorgó gran poder a los trols de selva, pero a cambio este dios sediento de sangre exigió sacrificios.

Sus exigencias aumentaron rápidamente y cada vez era más impaciente con sus leales sacerdotes, los Hakkari. Les pidió que buscasen una forma de invocarle físicamente al mundo para que pudiese drenar la sangre de sus víctimas directamente. La mayoría de los Hakkari estaban horrorizados ante la idea, pero los Atal'ai, una pequeña facción extremista de los Hakkari, decidió cumplir los deseos de Hakkar.

Antes de que los Atal'ai pudiesen completar la invocación, los demás trols de selva, incluyendo a los Hakkari, se levantaron en una revuelta contra el cruel dios. Incluso la tribu de los Zandalar se vio envuelta en el conflicto, que terminó con la destrucción del avatar de Hakkar. Expulsados de las selvas, los Atal'ai fueron perseguidos casi hasta la extinción. Solo un pequeño grupo de Atal'ai escapó al Pantano de las Penas, donde construyeron un importante templo a su dios en secreto: el Templo de Atal'Hakkar. Los Hakkari, también, fueron asesinados o exiliados por las maldades que habían cometido en nombre de Hakkar, a pesar de haber luchado contra los Atal'ai. Con gran amargura y desesperación, los Hakkari supervivientes siguieron el rastro de los Atal'ai hasta el Pantano de las Penas y prometieron ayudar a los Atal'ai a invocar a Hakkar en Azeroth. Satisfechos con el evidente sufrimiento de los Hakkari, los Atal'ai acogieron a sus antiguos hermanos en el templo.

Hace pocos años, los Atal'ai en el exilio han descubierto que la forma física de Hakkar solo se puede invocar dentro de la antigua capital del imperio Gurubashi, Zul'Gurub. Jammal’an el Profeta, líder de los Atal'ai, le dijo a su gente que si conseguían invocar la forma física de Hakkar en Azeroth, el dios les otorgaría la inmortalidad. Los Atal'ai y los Hakkari no perdieron el tiempo y enviaron a sus sacerdotes más preparados a Zul'Gurub, donde sus esfuerzos al fin no fueron en vano. Varios espías han confirmado la presencia del temible Cazador de Almas en el corazón de las ruinas. El rumor sobre su reaparición llegó a oídos de la tribu Gurubashi, que había perdido mucho de su poder y prestigio desde que el avatar de Hakkar fuera destruido. Los Gurubashi regresaron de buena gana a la capital para demostrar su valía a Hakkar y quizá recuperar su antigua gloria.

Según varios informes, Hakkar ha doblegado la voluntad de cinco sumos sacerdotes de los dioses primigenios trol. Incapaces de oponerse a sus deseos, los sacerdotes canalizan el poder de sus dioses en Hakkar. Solo con la muerte de estos sacerdotes se puede sesgar la conexión que aumenta drásticamente el poder de Hakkar mientras drena el poder de los otros dioses.

Los rumores de la presencia de Hakkar han llegado hasta la tribu Zandalar en los Mares del Sur. Se muestran horrorizados al descubrir la noticia de la esclavización de sus congéneres, los sumos sacerdotes Zandalari. Por ello, el rey Rastakhan ha enviado emisarios de la isla de Zandalar hasta los Reinos del Este, donde los trols reclutan campeones de todas las razas de Azeroth con la esperanza de derrotar de nuevo a Hakkar.

La tribu Gurubashi está convencida de que el Cazador de Almas restablecerá el Imperio Gurubashi a cambio del servicio fiel de la tribu. Estos trols descaminados siguen a Hakkar y a sus esbirros con un fervor imprudente.

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Los Hakkari

Lugar: Pantano de las Penas (en el Templo de Atal'Hakkar) y Zul'Gurub

Tipo: Trols de selva

Líder: Jin'do el Aojador

Historia: Los largos siglos que siguieron al Gran Cataclismo fueron difíciles para la raza trol. Los trols de selva, avocados a un final de desesperación, optaron por pedir ayuda al dios Hakkar, también conocido como el Cazador de Almas. Hakkar otorgó gran poder a los trols de selva, pero a cambio este dios sediento de sangre exigió sacrificios.

Sus exigencias aumentaron rápidamente y cada vez era más impaciente con sus leales sacerdotes, los Hakkari. Les pidió que buscasen una forma de invocarle físicamente al mundo para que pudiese drenar la sangre de sus víctimas directamente. La mayoría de los Hakkari estaban horrorizados ante la idea. No obstante, los Atal'ai, una pequeña facción extremista de los Hakkari, decidió cumplir los deseos de Hakkar.

Antes de que los Atal'ai pudiesen completar la invocación, los otros trols de selva, incluyendo a los Hakkari, se levantaron en una revuelta contra el cruel dios. Incluso la tribu de los Zandalar se vio envuelta en el conflicto, que finalmente terminó con la destrucción del avatar de Hakkar. Expulsados de las selvas, los Atal'ai fueron perseguidos casi la extinción. Solo un pequeño grupo de Atal'ai escapó al Pantano de las Penas, donde construyeron un importante templo a su dios en secreto: el Templo de Atal'Hakkar.

Los Hakkari, también, fueron asesinados o exiliados por las maldades que habían cometido en nombre de Hakkar, a pesar de haber luchado contra los Atal'ai. Con gran amargura y desesperación, los Hakkari supervivientes siguieron el rastro de los Atal'ai hasta el Pantano de las Penas y prometieron ayudar a los Atal'ai a invocar a Hakkar en Azeroth. Satisfechos con el evidente sufrimiento de los Hakkari, los Atal'ai acogieron a sus antiguos hermanos en el templo. Aún así, Hakkar no había olvidado la traición cometida en su día por los Hakkari al oponerse a su reaparición en Azeroth, así que el sediento dios tomaba en más consideración a los leales Atal'ai. Ambos grupos invirtieron todos sus esfuerzos en para poder hacer posible la aparición de Hakkar en el mundo físico.

El Dragón Aspecto verde, Ysera la Soñadora, enseguida se enteró de los planes de los malvados sacerdotes y aplastó el templo bajo las marismas. A día de hoy, las ruinas están custodiadas por majestuosos dragones verdes. Lo que casi todo Azeroth desconoce es que los dragones custodian el lugar equivocado. Hace pocos años, los Atal'ai en el exilio han descubierto que la forma física de Hakkar solo se puede invocar dentro de la antigua capital del imperio Gurubashi, Zul'Gurub.

Jammal’an el Profeta, líder de los Atal'ai, le dijo a su gente que si conseguían invocar la forma física de Hakkar en Azeroth, el dios les otorgaría la inmortalidad. Los Atal'ai y los Hakkari no perdieron el tiempo y enviaron a sus sacerdotes más preparados a Zul'Gurub, donde sus esfuerzos al fin no fueron en vano. Varios espías han confirmado la presencia del temible Cazador de Almas en el corazón de las ruinas.

Según varios informes, Hakkar ha doblegado la voluntad de cinco sumos sacerdotes de los dioses primigenios trol. Incapaces de oponerse a sus deseos, los sacerdotes canalizan el poder de sus dioses en Hakkar. Solo con la muerte de estos sacerdotes se puede sesgar la conexión que aumenta drásticamente el poder de Hakkar mientras drena el poder de los otros dioses.

Los rumores de la presencia de Hakkar han llegado hasta la tribu Zandalar en los Mares del Sur, que se han mostrado horrorizados al descubrir la noticia de la esclavización de sus congéneres, los sumos sacerdotes Zandalari. Por ello, el rey Rastakhan ha enviado emisarios de la isla de Zandalar hasta los Reinos del Este, donde los trols reclutan campeones de todas las razas de Azeroth con la esperanza de derrotar de nuevo a Hakkar.

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Tribu Rompelanzas

Lugar: Costa Oscura (un poblado en el noreste)

Tipo: Trols de selva

Líder: Desconocido

Historia: Los Rompelanzas se escindieron del Imperio Gurubashi tras la derrota de Hakkar el Cazador de Almas. Las diversas tribus reclamaron territorios en las vastas selvas de la Vega de Tuercespina pero rápidamente empezaron a luchar unas contra otras.

Los Rompelanzas han establecido su asentamiento desde entonces al noreste de Costa Oscura, un continente lejano de Tuercespina. Los trols Rompelanzas, muy solitarios y aparentemente desinteresados en reclamar más territorios, viven en un pequeño poblado que está rodeado casi en su totalidad por colinas escarpadas. Acceder a este poblado tan aislado es una tarea complicada, y algunos aventureros han perdido la vida intentando escalar las elevadas colinas que rodean el hogar de los Rompelanzas.

Hasta ahora se desconoce la razón por la que los trols habitan aquí. Resulta bastante extraño que cualquier trol elija un emplazamiento así para vivir, rodeado de montañas y, además, de los peores enemigos de los trols: los elfos de la noche.

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Tribu Machacacráneos

Lugar: Vega de Tuercespina (principalmente en el centro)

Tipo: Trols de selva

Líder: Ana'thek el Cruel


Historia: Los Machacacráneos se escindieron del Imperio Gurubashi tras la derrota de Hakkar el Cazador de Almas. Las diversas tribus reclamaron territorios en las vastas selvas de la Vega de Tuercespina pero rápidamente empezaron a luchar unas contra otras.

La tribu Machacacráneos ha establecido su asentamiento desde entonces en el centro de Tuercespina. Hasta el día de hoy, los Machacacráneos han repelido a todo invasor, incluida la tribu cercana Sangrapellejo, para no perder la hegemonía sobre los territorios que han tomado. Los Machacacráneos desprecian a la tribu Lanza Negra que es la única tribu de trols de selva que se ha unido a la Horda.



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