
hattrath fue en otra época Draenor, la capital de los draenei. Su nombre significa “el hogar de la luz”. Cuando la Legión Ardiente hizo que los orcos se volvieran contra los draenei, la batalla más encarnizada se libró en este lugar. Los draenei se defendieron con uñas y dientes, pero la ciudad sucumbió finalmente. Las ciudad quedó en ruinas y abandonada hasta la llegado de los Sha’tar. Los Sha’tar, cuyo nombre significa “nacido de la luz” son los naaru que llegaron a Terrallende para luchar contra la Legión Ardiente. Los naaru llegaron a las ruinas de la ciudad, en donde un pequeño grupo de sacerdotes draenei llevaban a cabo sus ritos en el interior del templo en ruinas. Estos sacerdotes, conocidos como los Aldor, recobraron su poder a medida que se extendían las noticias de la llegada de los Sha’tar. La reconstrucción de Shattrath se inició de inmediato. Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que la ciudad fuera atacada de nuevo.
En esta ocasión, el ataque llegó de los ejércitos de Illidan Tempestira. Un gran regimiento de elfos de sangre fue enviado por el príncipe Kael’thas Caminante del Sol, el aliado de Illidan, para arrasar la ciudad. Mientras el regimiento de elfos de sangre cruzaba el Puente, los exarcas y vindicadores de los Aldor se alinearon para defender el Bancal de la Luz. Fue entonces cuando ocurrió lo inesperado: los elfos de la sangre depusieron sus armas frente a los defensores de la ciudad. Su líder, un anciano elfo llamado Voren’thal, irrumpió en el Bancal de la Luz y exigió habar con el naaru A’dal. Cuando el naaru se aproximó, Voren’thal se arrodilló y dijo: “Te he visto en una visión, naaru. Eres la única esperanza de sobrevivir que tiene mi raza. Mis seguidores y yo estamos aquí para servirte.
Esta deserción fue la peor pérdida que nunca sufrió el ejército de Kael’thas. No se trataba de unos elfos de sangre cualquiera. Muchos de los mejores y más brillantes estudiosos y maestros se habían unido a Voren’thal. Los naaru aceptaron a los desertores, que pasaron a denominarse los Arúspices. Habitan en la Grada de los Arúspices, en la parte sur de la ciudad de Shattrath. Sólo aquellos a los que se hayan iniciado con los Arúspices se les permite acceder a esta zona. Los aldor son seguidores de la Luz, por lo que entienden los conceptos de perdón y redención. Aún así, no pueden olvidar las tropelías que cometieron los Arúspices mientras estuvieron al mando de Kael’thas. De hecho, fueron muchos los aldor que murieron por los mismos magísteres que ahora sirven a los naaru. Es por eso que a los Aldor no les agrada compartir la ciudad con sus antiguos enemigos. El templo más sagrado de los Aldor domina la ciudad desde el Alto Aldor, en la zona oeste. Como lugar sagrado, sólo los iniciados pueden entrar.
Tras la creación de los Arúspices, continuaron los ataques contra la ciudad, pero esta no cayó. Al contrario, el naaru conocido como Xi’ri llevo a cabo una brillante incursión en el Valle Sombraluna, la puerta de entrada a los territorios de Illidan. Allí, Xiri, con el apoyo de los Aldor y los Arúspices, continúa luchando contra Illidan. Aún así, sigue existiendo hostilidad entre las dos facciones rivales. Tanto es así, que compiten entre ellos por el honor de ser enviados en ayuda de Xi’ri. Esta decisión es tomada cada día por A’dal, y los guerreros elegidos se congregan en el Bancal de la Luz para recibir su bendición antes de partir hacia el Valle de Sombraluna. Para servir a los Sha’tar, cada aventurero deberá elegir entre aliarse con los Aldor o los Arúspices. Es por esto que no debe sorprender que al ganar el favor de uno de los dos grupos, consigas el odio de los otros.