Divertirse
En la fase de pruebas, mi marido había escogido un gnomo mago, y se divirtió muchísimo a lo largo de Azeroth. Sin embargo, decidió no continuar jugando, así que me quedé con la copia que habíamos reservado. Elegí una pícara gnoma en otro reino, con la cual jugué durante un tiempo, y después pasé a una maga gnoma para reírme, y para restregarle que podía subir de nivel más rápido que él.
En aquellos momentos, nuestro hijo (que tenía siete años y medio por aquél entonces), tenía problemas en el colegio con la lectura. Además, siempre se metía en líos por malas elecciones. Una de sus actividades favoritas era ver a mi gnoma derrotar enemigos y cometer actos malvados. Me preguntó si podría crear un personaje, simplemente para probar. Y me pregunté, ¿por qué no?, no podía haber nada de malo en ello.
Se sentó en el ordenador y creó un guerrero humano con pelo rubio y una expresión infantil. Miró alrededor de la sala y vio un póster de la segunda película de El Señor de los Anillos, y una botella de Febreeze. Así fue como nació Febrower. Vio la secuencia de bienvenida con entusiasmo, se alegró muchísimo cuando la cámara se colocó sobre la Abadía de Villanorte, y allí estaba su nuevo y valiente héroe.
Se aproximó al personaje que le ofrecía una misión, y con un doloroso tedio, leyó las instrucciones en voz alta. Y allá se fue, matando todo lo que se interponía en su camino hasta que su misión estuvo completa para poder entregarla. Continuó su camino hacia la grandeza... o al menos así lo veía él. De lo que no se daba cuenta, era que también estaba mejorando su velocidad y comprensión lectora. Estaba adquiriendo habilidades que le servirán para el resto de su vida.
Además, esto le ha ayudado a motivarse para hacer sus deberes, que solían ser un gran problema. Es decir, no puede jugar hasta que no haya hecho sus deberes y su habitación esté limpia. Y tampoco puede meterse en líos en la escuela como hacía anteriormente, porque sabe que si lo hace, no podrá jugar a World of Warcraft.
Febrower está ahora orgullosamente en nivel 46, producto de un año y medio de juego ocasional. Sus actividades favoritas en el juego incluyen despachar a todo tipo de alimañas, y me refiero a TODAS, bailar en las ciudades, ayudar a jugadores de menor nivel, e ir a los campos de batalla. Bueno, sí, cuando va se equivoca de cuando en cuando, pero también participa en la batalla e intenta ayudar al equipo de la mejor forma posible.
Así que si veis a un guerrero de nivel 46 corriendo desnudo en su caballo en la Cuenca de Arathi, o yendo a su libre albedrío en Garganta Grito de Guerra, no os enfadéis porque no os lo podáis quitar de encima. En su lugar, daos cuenta de que este chico se ha convertido en un estudiante excelente y en un niño feliz, y está haciendo aquello para lo que fue concebido el juego: ¡divertirse!