Olibith y sus machinimas

Olibith es un jugador francés que ha dejado su huella en la comunidad internacional de WoW gracias a sus excepcionales vídeos basados en el mundo de World of Warcraft. Su blog, que se actualiza con regularidad, nos permite apreciar periódicamente sus nuevos machinimas, además de su humor, sus pensamientos y sus protestas. En esta entrevista descubrimos a este pintoresco personaje y profundizamos en los secretos del proceso de creación de sus obras.

Para empezar, ¿podría presentarse y comentarnos qué le ha conducido hasta este punto de su vida creativa?

Ya no soy un adolescente desde hace bastantes años, aunque aún conserve alguno de los síntomas. Soy un padre feliz y un ilustrador/diseñador gráfico que se encuentra a la busca de un nuevo empleo.

Empecé a jugar a WoW en cuanto salió a la venta, hacia el 11 de febrero de 2005. Debo decir que en aquel momento llevaba un tiempo esperando un juego de rol multijugador masivo online para Macintosh, no tenía un PC por aquel entonces. Conocía los juegos de Blizzard y no me he perdido ninguno desde Diablo 2. Esperaba el lanzamiento de WoW deseando con toda mi alma que mi G4 733mhz pudiera con él. De todos modos pronto me hice con un PC que encontré entre la sección de quesos y la de calcetines de un hipermercado, pues mi pobre Mac querido no aguantaba bien las bandas de 40 jugadores. Empecé a montar machinimas hacia abril de 2006. No conocía esa palabra entonces, simplemente me pareció que la canción de Bonzo Dog Band, “Urban Spaceman,” le pegaba mucho a mi personaje, Olibith, y a su manera de jugar.

Busqué por Internet cómo se podían capturar imágenes del juego. Tenía Windows Movie Maker en mi PC y monté mi primer clip en un solo día. Luego, después de conocer a otras personas y probar nuevos programas, descubrí una manera apasionante de mezclar imagen, sonido e ideas. Algo así como una excitación palpable, adrenalina en supositorio. No he podido parar desde entonces y tengo una gran parte de mi córtex maquinando todo el día sobre ello como tarea de fondo.

Últimamente, sus creaciones se han seleccionado varias veces para convenciones sobre machinima por todo el mundo. ¿Cómo ha reaccionado usted? ¿Esta nueva audiencia internacional ha cambiado su forma de trabajar?

Todo es aún muy reciente y me motiva incluso más para continuar. No ha cambiado mi modo de ver las cosas, puesto que la condición sine qua non es, más que nada, pasármelo bien. Simplemente sentí un gran deseo de mejorar mis habilidades técnicas para tener un patio de recreo aún más amplio. Todo comenzó cuando una noche probé a cargar uno de mis vídeos musicales en un sitio muy importante sobre WoW, ¡y al día siguiente estaba seleccionado como el vídeo del día! Me puse loco de alegría. Fue entonces cuando empecé a intercambiar ideas y consejos con otros realizadores de machinima, y sobre todo comencé a ver vídeos de otros. Fue una bofetada: la calidad y la profesionalidad de algunos me parecía alucinante. Aún me pregunto cómo pude llamar la atención en este mundillo con mis primeros vídeos y los programas gratuitos que utilizaba entonces. Ese fue el gran cambio en mi modo de trabajar: pasarme a las herramientas profesionales de montaje que te permiten hacer prácticamente de todo, como efectos especiales, efectos de sonido, mezclas de audio, doblaje, guiones gráficos, etc. Con tanto entretenimiento, ahora tengo fastidiado lo de conseguir un Draco abisal. Más que la audiencia, es la comunidad internacional de machinima la que ha cambiado y sigue cambiando mi modo de entretenerme.

¿Qué opina del panorama machinima francófono? ¿Tiene contactos privilegiados con otros realizadores francoparlantes?
Seguir los pasos

Ser un realizador de vídeos supone participar en festivales y concursos para promover tus propias producciones. Olibith lo sabe muy bien y no hace mucho abandonó su oscuro estudio de edición por la purpurina y las lentejuelas del mundo del espectáculo, y también, por supuesto, por el reconocimiento de sus colegas. En el Bitfilm Festival , celebrado en Barcelona en 2007, el premio dedicado al machinima le fue otorgado a nuestro estimado Olibith por su cortometraje titulado “I'm Only Sleeping”.

Empecé a interesarme directamente por los sitios internacionales sobre WoW y no me encontré con muchos franceses por ahí. La barrera de la lengua es claramente un obstáculo para la difusión viral y anárquica de nuestras producciones. Los verdaderos aficionados al machinima son tan sólo unos cuantos por país. Si quería tener un público, era necesario ser internacional, y como mis preferencias cinematográficas y musicales se inclinan hacia las producciones anglo-sajonas, no me lo planteé demasiado. Así pues, no tengo mucho contacto con colegas de mi país, pero los invito a darse una vuelta por los circuitos donde me muevo. La comunidad en torno al machinima crece más y más cada año.

La mayoría de sus creaciones contienen un humor muy peculiar, ¿cómo fija usted sus límites? ¿Utiliza las famosas proyecciones de prueba de los gnomos para evaluar sus gags?

Solamente me impongo un límite: no herir los sentimientos de nadie. Aparte de eso, lo que hago es explotar una idea que me hace reír hasta que ya no me hace gracia, entonces vuelvo sobre mis pasos y ahí encuentro el equilibrio perfecto. De todos modos el límite no es el mismo en todos los países: las mejores reacciones a los gags donde rozo los límites las he observado en Francia. Por lo visto no todo el mundo se crió con Les Nuls y Coluche. En cuanto a los famosos tests gnómicos, los gnomos tienen que evaluar tantos gags que no saben estarse callados durante una proyección. No hay más que ver una reunión de la Gnomes Inc. en Kirin Tor, y ahí puede comprobarse cómo bulle aquello. Vale, es cierto que hace falta conocer el idioma de los gnomos (y francés), pero tenéis que intentarlo porque vale la pena. Tendréis que configurar vuestra caja mecánica para muestre la versión original subtitulada.

¿Cuánto tiempo invierte en realizar un cortometraje? ¿Cuáles son los pasos principales?

La idea puede tardar en perfilarse bastante tiempo; por ejemplo, en el momento en el que escribo los diálogos o el argumento hace ya quince días que llevo rumiando el asunto, y para entonces, aún no es más que una muestra de lo que puede llegar a ser. Pero cuando empieza, no termina. Comienzo con un borrador de guión gráfico donde apunto todas las ideas que me vienen a la mente durante unas dos horas. Luego empiezo directamente con una secuencia, la que me va a dar la idea sobre la viabilidad del concepto. La edición del vídeo puede ser muy rápida si la idea de base es simple. Con “I'm Only Sleeping” en algunos momentos tuve que pasarme hasta cinco horas editando sólo 10 segundos de película (sí, aún tenía el PC desechable), pero de media, me lleva unas cinco horas editar de 30 segundos a 1 minuto de película. Luego grabo las voces. Como podéis intuir, cada vez que intento imitar a un orco dando una charla comercial, a una elfa enfadada o a un pollo sorprendido pierdo toda la credibilidad en mi casa, porque no es plan hacer todo eso cuando todo el mundo duerme. Luego paso a la ambientación sonora y a los efectos de sonido: si consigo lo que pretendo rápidamente, la sincronización del audio y los efectos puede llevarme una tarde-noche. Inmediatamente después, lo veo todo en bucle y corto un poco aquí, un efecto allá, rehago una secuencia entera... Lo visiono todo una vez más para fijarme en el sonido, otra vez más para los colores, otra vez más para fijarme en la luminosidad, etc., etc. Esto supone unas cinco horas de psicopatía indispensables. A continuación viene la renderización, el momento en el que haces clic sobre “OK” y luego te pasas unas cuantas horas increpándole al ordenador deseando que no se cuelgue. Por último, subo el vídeo a los sitios web donde suelo publicarlos y escondo la cabeza entre los hombros a la espera del veredicto del público, si es que hay alguno. Cuando todo ha terminado entro en una especie de mini-depresión, un vacío que intento llenar con “farming” de ideas, un cultivo en el que cuando una idea comienza germinar, ¡hopla! El proceso comienza de nuevo.

Para terminar, ¿tiene algún consejo que darles a los directores que empiezan?

El único consejo que puedo dar es no hacer nunca elecciones artísticas basándose sólo en la reacción potencial del público. La única persona que uno conoce lo suficientemente bien como para identificar sus deseos es uno mismo: haceos disfrutar, asustaos a vosotros mismo, haceos reír. El resto no es más que la guinda sobre la tarta de la que vosotros sois los pasteleros.

The machinima movies

He aquí una selección de varios vídeos de Olibith como muestra de lo que este talentoso artista es capaz de realizar:

Previously on LOST - I'm Only Sleeping - Never Stay Tuned - Never Stay Tuned 2 -
Where Evil Grows - Little White Poney Inn - Something Stupid - The Ballad of the Sex Junkie

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